Bielsa me dijo a los 17 años que debía ser entrenador

Atravesando la pandemia en las inferiores de Newell’s.

-Hoy la tecnología es fundamental en la comunicación. Por eso, hay que insertarse e interiorizarse para no quedar en el camino. Todas las charlas generalmente son por Zoom, pero los chicos del plantel ya están un poco cansados, al igual que todos, Es difícil trabajar con esta metodología de entrenamiento durante tanto tiempo. Pero Newell’s está trabajando muy bien en la contención de los futbolistas y tratando de llevar esto de la mejor manera posible.

Uno se tiene que aggiornar, yo no soy de la vieja escuela, pero me gusta mucho lo que me enseñaron los entrenadores que tuve, los valores que nos transmitieron. Hoy en día muchas veces están más pendientes de la computadora y del armado de entrenamientos virtuales. Eso es importante pero lo que termina influyendo más como entrenador es el manejo de grupos, el vestuario, estar en todos los detalles y saber cómo manejarte en el día a día.

Mi llegada a Newell’s como director técnico se da por una llamada de Enrique Borrelli y comencé a trabajar en las divisiones inferiores con chicos de 17/18 años, algunos ligados a reserva, otros a primera. Me sorprendí positivamente cuando llegué al club. Hoy en día, Newell’s está muy ordenado en todo aspecto, tiene el Centro de Entrenamiento (Jorge Bernardo Griffa) con una gran cantidad de canchas, gimnasio, cuerpo médico y multidisciplinario. Realmente el club está creciendo a pasos agigantados, da placer y tenemos mucha libertad para trabajar gracias a estas condiciones. También está el hotel que ha donado Marcelo Bielsa, el lugar de concentración del plantel de primera. Prevalece mucho la comunicación y el sentido de pertenencia, hay muchos ex jugadores y se ha formado una gran familia.

Sus inicios en Newell’s

-Arranqué en Newells en el año 1978 a los 11 años, entre a baby fútbol y pasé por todas las divisiones inferiores hasta llegar a la Primera.He tenido grandes entrenadores, uno de ellos Griffa, que ha inculcado valores en cada chico y demostrado a cada uno el camino a seguir. Hasta el ‘88 seguí mi carrera en Newells, tuve un año de profesional y la suerte de tener como técnico a Marcelo Bielsa. Mi relación con él fue de mucho respeto, es una persona detallista no solo en el fútbol sino también en la vida y te termina dejando muchísimas enseñanzas.

Tengo anécdotas muy lindas con él. Un día nos reunió a todos en el año ‘83/’84, entrenábamos en el batallón 121 porque Newells todavía no tenía el centro de entrenamiento. Él iba con una bicicleta. Estábamos todos reunidos y nos dice “para mañana tienen que traer dos palos de escoba cada uno”, nosotros no preguntamos nada obviamente. Busqué palos de escoba, me tomé el colectivo y al llegar al entrenamiento teníamos 60 palos. Empezó a ponerlos por toda la cancha, los había pedido porque en el club en ese momento no tenían estacas, entonces armó todo el circuito físico técnico marcando con los palos de escoba que nos pidió a nosotros.

Marcelo Bielsa fue el primero que me dijo que tenía que ser entrenador. Yo tenía 17 años y una mañana me llama y de la nada me dice “Usted tiene que seguir la carrera de preparador físico y entrenador”, yo no entendía mucho en ese momento a qué se refería y qué se le habrá pasado por la cabeza para decirme eso. Con el tiempo entendí su mensaje.

Los momentos más especiales de su carrera.

-El partido de Copa Conmebol Sudamericana 2018 contra Fluminense fue el más importante y especial que dirigí en mi carrera, por el contexto. Fue en el Maracaná, contra un grande de Brasil. Nos preparamos muy bien y quedamos afuera por un solo gol, la dirigencia me dio todas las facilidades de trabajo que pedí y la verdad estuvimos muy cerca. Fluminense tenía un lugar de entrenamiento totalmente moderno y nosotros con todos los inconvenientes que tiene la ciudad de Potosí (4000 metros de altura): entrenábamos 3 horas por día, en sintético que no es lo mismo que en césped natural.

Sin embargo, tengo que agradecer que he dirigido un montón de partidos hermosos. Tuve la posibilidad de dirigir clásicos con 35 mil personas como Blooming y Oriente Petrolero y Bolívar – The Strongest. He dirigido a los equipos más grandes de Bolivia y eso es un gran orgullo.

En El Salvador también fui muy feliz por la experiencia en Club Deportivo Águila. Tuve una hermosa recepción desde el primer momento tanto con la gente del club como con la afición, me hicieron sentir muy cómodo y la verdad pudimos realizar un gran trabajo. Nos fuimos dejando al equipo puntero, con muchas posibilidades de ser campeón, siendo el menos goleado y el que menos había perdido.