Creciendo a pasos agigantados

Nicolas Vazzoler, actual asistente técnico del Coio Almandoz en Deportes Antofagasta (Chile), nos cuenta como fueron sus comienzos en la profesión, su fanatismo por el «loco» Bielsa, la actualidad de las inferiores en el país y la importancia de los actores del fútbol para los hinchas.
Inicios como técnico desde muy joven.
-Yo creo que el fútbol me atraviesa desde que tengo uso de razón, toda la vida me encontré al lado de una pelota, vengo de una familia con mucha historia futbolera, mis bisabuelos han jugado en primera y en la selección.
Recuerdo que a los 13/14 años tenía muchas inquietudes con respecto al entrenamiento en sí, en ese momento soñaba con llegar a primera división y siempre tuve mucha curiosidad por los entrenamientos. Quizás uno a esa edad no respeta mucho las formas porque no tiene las herramientas indicadas, pero siempre me preguntaba “¿por qué hacíamos las cosas?”. En ese momento, la manera de entrenar estaba mucho más relacionada al atletismo que al fútbol en sí, había una concepción del futbolista como si fuese un atleta y no un futbolista. Recuerdo entrenamientos en los que hacíamos pasadas muy largas, carreras de fondo corriendo 50 minutos, cosas que poco tienen que ver con el juego y esas cosas me hacían plantear el motivo de esas situaciones, si cuando yo entraba a una cancha los recorridos y las situaciones de juego no tenían nada que ver con lo que entrenábamos. A partir de ahí empecé a generar una inquietud grande, y después el entrenador se fue construyendo a medida que se fue deconstruyendo la posibilidad de ser futbolista. En el momento que me di cuenta de que la cuestión no iba a poder ser, decidí embarcarme en este camino, donde sabía que era muy difícil pero quizás muchas cosas las podía suplir con mucho esfuerzo.
-El trabajo de inferiores en Argentina.
La realidad del fútbol juvenil es bastante cruda, a nivel infraestructura y aportes, obviamente hablando en líneas generales, hay clubes que trabajan muy bien y tienen las herramientas y las condiciones para que los chicos se puedan desarrollar, pero son los menos. Entiendo que el grueso de los jóvenes futbolistas que están en ese proceso de formación, lo hacen a partir de un escenario con muchas carencias, desde los equipos de trabajo en juveniles que lamentablemente son muy reducidos donde los chicos necesitan atención permanente y creo que los equipos deberían ser más amplios, es decir, pocas veces tienen psicólogos, asistentes sociales, nutricionistas, profesionales que los acompañen en el camino. Hoy en día no dejamos de ser ese semillero constante de futbolistas por una cuestión cultural y de cantidad, no tanto de esos procesos formativos en diferentes lugares.
Yo creo que en las inferiores deberían estar los mejores entrenadores, siendo los mejores pagos, es un espacio en donde en mi opinión no te podes equivocar y en el cual un entrenador debería ir a enseñar, no a aprender. Actualmente, nos encontramos con entrenadores que a la mañana tienen que ir a trabajar a los clubes, tanto de la B, la C, Nacional, y que por la tarde lamentablemente deben realizar otras cosas, provocando que los tiempos se acorten en relación con la posibilidad de planificar y mirar el detalle, otorgando como resultado, una pérdida para el chico.
La importancia de los protagonistas con el espectador.
-Creo que nosotros, a los que nos toca estar como actores del fútbol y por supuesto los grandes protagonistas que son los futbolistas, a veces no medimos las emociones que podemos producir en el otro. A mí me gusta que los jugadores a quienes tengo la posibilidad de dirigir, cuando se acercan chicos o algún hincha, se brinden a ellos porque en definitiva un futbolista que le da un abrazo a un chico, se saca una foto y ¿Cuánto tiempo le tomó eso? ¿10, 15 segundos? y ese chico se fue extremadamente contento a su casa, le cuenta a todos sus amigos, su familia, la onda expansiva que tiene un pequeño acto de alguien que genera tantas emociones como un futbolista es impresionante. Tenemos la obligación de medir eso, y de brindarnos a la gente.
En mi caso, tengo la posibilidad de trabajar con Coio Almandoz (Campeón de Libertadores, Intercontinental), y muchas veces pasa que vamos al supermercado, se nos acerque una persona a saludarlo y se quede hablando media hora con él, que en definitiva es un desconocido, y sucede en el medio de una góndola. Ahí es donde te digo que las emociones que se le producen a una persona gracias a pequeños actos de los protagonistas, son impagables.
Atacar mucho luego recuperarla con la ilusión de volver a atacar.
Lo primero que se me viene a la cabeza con esa frase es mi pierna (risas). Es una frase de Bielsa que tengo tatuada y no solo porque la dijo Marcelo sino porque siento al fútbol de esa manera. Con esa emoción, uno se lo transmite a los jugadores, nosotros no hablamos de robar la pelota porque en definitiva cuando uno roba siente que le va a sacar algo a alguien que es del otro, en cambio cuando digo que voy a recuperar es porque voy a buscar algo que es mío. Las palabras no son vacías, siempre dicen cosas y uno habla de recuperarla para volver a tener lo que es de uno, que es lo que más quiero y aparte con una ilusión, con una idea y con un plan.

