Pasión Vinotinto que vuela alto en Chipre

Héctor “El Turbo” González comenzó a amar el fútbol, gracias a un VHS que le regaló su padre sobre la selección de Francia de Michel Platini. Desde ese momento, comenzó a   soñar con ser algún día futbolista profesional, con esfuerzo y dedicación cumplió con creces esa meta e incluso su hermano Raúl “El Pollo” González” terminó siendo también colega de profesión.

“El Turbo” confiesa que no le da vergüenza señalar que fue la Selección de Francia su primera referencia a seguir, ya que el fútbol venezolano y la selección de su país estaban lejos de lo que fue después la Vinotinto.

“Yo crecí enamorado de la selección francesa, nací en un país donde nuestra tradición futbolística era cero. Amaba a Platini”, confesó González, quien jugó en la Primera División del Fútbol Argentino con Olimpo Bahía Blanca, Colón y Quilmes.

“En 2002 cuando llegué a Argentina comencé a vivir lo que era la tradición futbolera”, comentó González a Latin Players desde su residencia en Chipre, mientras relata una anécdota, con el arquero argentino Leo Aguirre, que marcó su vida para siempre.

“Un día llego al hotel, yo era compañero de Leo y coloco emocionado mi juego del Real Madrid-Barcelona y él me dice: ‘¿qué haces boludo? Si juega el Calamar, de la Primera B Metropolitana’, y me tocó cambiar el canal”, comentó entre risas el venezolano. “Pero sin dudas, eso me cuestionó y aprendí lo que es tener identidad con tu fútbol”.

“El Turbo” califica como muy positiva su paso por el fútbol argentino. “En 2002 cuando llegué al Olimpo solo éramos tres venezolanos en el extranjero. En Argentina aprendí a jugar con presión, con Colón si perdías no podías salir porque te puteaban”, recordó entre risas.

González, que sé califica desde niño como una persona temperamental, confesó que en Argentina le sorprendió mucho los “huevos” de sus jugadores. “En Colón, me impresionó mucho “El Bichi” (Esteban Fuertes), más allá de su juego cómo enfrentaba a los Barra Brava. Un par de veces tuvimos problemas con ellos y “El Bichi” decía ‘yo me encargo’ y él mismo se enfrentaba con los de la Barra Brava y solventaba la situación. Tenía unos “huevos enormes”, agregó.

Para “El Turbo” la experiencia en Argentina lo marcó en lo futbolístico y en lo mental. “Crecí mucho y gracias a Dios me fue bien. Varias veces corearon mi nombre, fue muy lindo. Después fui a Liga de Quito y no me fue bien, nunca me adapté ni al equipo ni a la altura”.

Clave del cambio de la Selección de Venezuela

El “Turbo” fue figura de La Selección de Venezuela que con triunfos y buen juego pasó de ser la Cenicienta a la Vinotinto.

“Ese grupo tenía mucha personalidad, era muy unido y teníamos un entrenador muy inteligente. El quiebre fue como Richard Páez supo manejar al grupo. Incluso perdimos partidos que jugamos muy bien, éramos unidos, estábamos siempre ansiosos por vernos. Nos gustaba estar los 20 juntos, incluso después de los partidos”, relató.

“El boom” Vinotinto

La selección de Venezuela en el año 2001 comenzó a transformar las goleadas del pasado en victorias. Con el apoyo de la empresa privada y los medios de comunicación empezó a convertirse en un fenómeno social.

“Las generaciones que vinieron después de nosotros llegaron con el show montado. Nosotros vivimos un cambio muy brusco, fue como en tres meses”, comentó González mientras explicaba la explosión en el marketing deportivo en torno de la Selección. “Empezamos con los cuadernos de la Vinotinto, las tarjetas de teléfonos, nos abrían cuentas en los bancos, hacíamos comerciales de televisión, nos regalaban zapatos, te daban tarjetas de créditos y ni nos avisaban. A nivel de movimiento social hubo un cambio increíble, fue del cielo a la tierra”, agregó.

No obstante, “El Turbo” recuerda que al principio fue muy duro. “Jugar con tu selección y ver a la mitad de un estadio con la camiseta de Brasil y la otra mitad con la de Venezuela era muy duro”, comentó mientras le daba méritos a Páez por el cambio.

“Una de las cosas que él pidió fue que nos colocaran los nombres en la camiseta, cuando en ese momento no era oficial. Recuerdo una vez que estando en un hotel, tras ganar cuatro partidos para las Eliminatorias de Corea y Japón 2002, un fanático con bufanda y camiseta de la selección llega y le dice a “Cari Cari” Noriega, que es moreno y pequeño, “Angelucci me puedes dar un autógrafo”. Angelucci, quien fue arquero de San Lorenzo de 1994 a 1998, es un tipo de 1 metro 98 y de piel blanca… Allí Richard dijo ‘esto no puede ser, hay que colocarles los nombres para que la gente los conozca, esto no puede ser solo un boom’”, recordó.

Al poco tiempo, los futbolistas venezolanos pasaron de ser unos completos desconocidos a estar entre las mayores figuras del país.

Leyenda del mítico Centenariazo

Para los amantes del fútbol venezolano, hay un antes y un después de que la selección dirigida por Richard Páez logra ganarle 3-0 a Uruguay en el Centenario de Montevideo. González fue figura del partido al terminar con gol y asistencia.

“En ese entonces yo jugaba en Colón, llegué un día después a la concentración. Cuando llegamos nos encontramos con las burlas y todo el tema periodístico. Le doy mucho mérito a Richard por la manera de manejar al grupo…”, destacó.

“Como anécdota, yo dormí en Uruguay esa noche porque al día siguiente viajaba a Argentina y mi entrenador en Venezuela era uruguayo y estaba viviendo allá. Yo guardé mi camiseta después del partido, se la regalé y salimos a comer. En ese entonces, yo tenía el pelo amarillo y cuando entré 10 metros al restaurante me tuve que ir porque las puteadas eran fuertes”, destacó entre risas.

Pero eso no era todo, “El Turbo” aún inconsciente de lo que había significado el triunfo en Uruguay, se encuentra con Daniel Passarella, en el aeropuerto. “Él se me acerca y me dice ‘Héctor, felicitaciones, que gran partido que hiciste’, yo no lo podía creer y aproveché y le pedí una foto.

Más adelante “El gran capitán” le pide que le mande saludos al “Lobo” Ledesma y llegando al aeropuerto de Ezeiza, pasando migraciones “El Turbo” se encuentra con cámaras de televisión y la prensa esperando y dijo ‘¡Wow!, vinieron a ver a Pasarella’, y resulta que era para charlar con él, como protagonista de la goleada en Montevideo.

“Creo que en ese momento caí de la importancia que tenía lo que habíamos logrado. Porque sí fue emocionante cuando hice el gol y después hice la jugada y el pase a Juan (Arango) para que anotara su gol, pero yo sentí que salí, hice mi trabajo y por supuesto habíamos logrado una gran victoria. Pero hoy veo los videos y me emociono aún más, sobre todo cuando escucho como nos decían “ole, ole, cada vez que tocábamos el balón, porque no fue solo la victoria sino la forma con la que ganamos ese partido”.

La radiografía en Chipre

“El Turbo” confiesa que para un jugador venezolano era muy difícil estar en el fútbol europeo en ese entonces. Tenía una oferta en China y otra en Chipre, un país del que solo conocía el nombre. Finalmente firmó jugar en la isla europea, donde reside actualmente junto con su familia.

“Realmente cuando llegué me encontré con un país hermoso, muy tranquilo y con un buen fútbol. En lo futbolístico me fue muy bien”, destacó.

González logra por su destacada actuación en Chipre una firma con el Chernomorets Burgas de Bulgaria, dirigido en ese entonces por Krasimir Balakov, leyenda del fútbol búlgaro, con quien tuvo una pelea que hoy en día se arrepiente.

“El primer año nos fue muy bien, quedamos en el cuarto lugar. El futbolista búlgaro era un poco frío con los extranjeros, eso sí… Un día tuve una pelea con Balakov, que era un tipo fuerte… En medio de la pelea él le dice a los capitanes búlgaros “Héctor o yo, elijan”. Pero para sorpresa de todos, ellos terminaron pidiendo que me quedara…Sin embargo, un día antes del cierre del mercado, Balakov me dijo que no contaba conmigo, una decisión que me dejó con pocas opciones, pero afortunadamente en Chipre tenía las puertas abiertas para mi regreso”, relató.

Sus dos arrepentimientos

“El Turbo” con el periódico de ayer, confiesa dos puntos de su carrera que hubiese preferido manejar de mejor forma.

“Yo hoy me arrepiento de haber renunciado a la Vinotinto y de la pelea con Balakov, ya que tenía aún un contrato bueno y mucho por dar. Pero bueno a la misma vez yo me bancaba mis decisiones pero hoy un Héctor más tranquilo le diría al Héctor temperamental “bájale dos” … Con la Vinotinto también sufrí mi decisión y por eso apenas pude ver a Richard le pedí disculpas y le confesé que había cometido un error”.

Jugador-Embajador-Entrenador

“El Turbo” es actualmente entrenador de la sub-14 del AEK Lanarca, además es jugador-entrenador de un equipo semiprofesional en Chipre y también es intermediario de jugadores.

“La otra vez vi una lista de 20 jugadores venezolanos que han jugado acá en Chipre y 18 habían pasado por mi intermediación y eso me hace sentir orgulloso porque ellos han tenido la oportunidad de jugar en Europa por medio de mi trabajo y relaciones de tantos años acá”, destacó.

González, quien jugaba como lateral derecho y volante por la derecha, confesó que ahora juega de 10. “Nada de lateral, eso era porque no tenía más opción pero a mí me gusta jugar a la ofensiva. Ahora que soy entrenador-jugador jamás me voy a poner de lateral”, comenta entre risas.

“El Turbo” relata que en Chipre hay poco interés en el desarrollo de talento en los clubes. “El foco de los clubes de acá es traer jugadores para reforzar, sobre todo de España, Portugal… por eso el fútbol de acá es muy técnico”, destacó. “Acá las academias de fútbol son privadas, los padres pagan para que sus hijos jueguen, entonces todos tienen que jugar y puede frenar un poco a los que tienen un talento especial”, agregó.

El ex Olimpo habló de la actualidad del fútbol chipriota. “La diferencia es que la infraestructura no es tan buena como en Europa y cuando apareció la crisis europea disminuyó mucho la inversión en el fútbol. Hoy este país se está viendo muy afectado por la pandemia porque su principal fuente de ingreso es el turismo, esto se llena sobre todo en verano. El chipriota es muy amable, es un país muy cálido”.

Para González su próximo objetivo es claro. “Ser entrenador profesional, me estoy preparando para eso. Siento que tengo la experiencia y el camerino para lograrlo. ¿Y su sueño? Sí por supuesto en el futuro dirigir a la Vinotinto”, finalizó.

Por: Carlos Duarte