El crecimiento del Fútbol en Guatemala
El entrenador argentino, Ramiro Cepeda, nos cuenta cómo fue su desembarco en Guatemala y su experiencia dirigiendo en el fútbol de Centroamérica, ligas en constante crecimiento.
Actualidad en Deportivo Iztapa
En marzo creíamos que la pandemia estaba lejos de Guatemala, el 15 de ese mes jugamos nuestro último partido y el 16 empezamos la cuarentena genera, llevamos tres meses de encierro absoluto. En lo personal lo estoy aprovechando para estar con la familia, algo que por nuestro trabajo a veces se dificulta mucho, nunca imaginamos pasar 12 semanas juntos todos los días.
En cuanto a lo deportivo vivimos dos etapas, el torneo se suspendió quedando 9 fechas, nos mantuvimos entrenando cada uno en sus casas, priorizando mucho mantener la parte física, como así también la parte emocional, para que el jugador trate de seguir fuerte de la cabeza. Un mes después se dio por finalizado el torneo y desde ahí pasó a ser todo incertidumbre, la semana pasada se hizo el sorteo del próximo campeonato, tenemos rival de arranque del torneo, pero aún no tenemos fecha de reinicio.
Actualmente, estamos entrenando todos los días en conjunto con el plantel entero vía Zoom. Es difícil lograr los objetivos pretendidos porque es complicado trabajar como a mí me gusta. Siempre realicé los entrenamientos totalmente integrados, nuestra planificación va enfocada primero a lo futbolístico, y sobre ese tema desglosamos diferentes tipos de trabajos, tanto físicos como técnicos. Ahora tenemos que hacer todo de manera diferente, por un lado fuerza y coordinación, aspectos netamente físicos, además, prevención de lesiones, con el fin de que el día que volvamos el jugador esté fortalecido para poder exigirle rápidamente, porque es muy probable que no tengamos 6 o 7 semanas para entrenar.
Debido a este receso, estamos perdiendo los gestos deportivos, porque el jugador no tiene ni los elementos ni los espacios para realizar ejercicios con pelota en una cancha, con un compañero, etc.
Su llegada al fútbol de Centroamérica.
Llegué a Guatemala en el año ‘98. Estaba jugando en Colegiales (ARG), primera B, en ese momento había mucha diferencia económica comparada a la actualidad. Me hicieron una propuesta y me vine, en esa época no se buscaban las cosas en internet como hoy, así que con mi mamá nos pusimos a buscar en las Larousse (diccionario) donde quedaba Guatemala (risas).
Cuando llegué, me encontré con algunas limitaciones estructurales, en el primer partido que me tocó jugar entré al vestuario y no encontraba las duchas, había un tambo de 200 litros y nos teníamos que ir mojando de a poco con un tarrito. Esas falencias evolucionaron y se profesionalizó todo dentro del país. Económicamente Guatemala es de los países más fuertes e importantes de Centroamérica, se mejoraron los estadios, cambiaron las condiciones en las cuales entrenan los planteles de primera división, y también llegaron muchos jugadores de otros países a potenciar la liga.
El fútbol en Guatemala es muy atractivo visualmente, todos los equipos tratan de jugar y tener posesión de pelota, si venís y queres tirar la pelota para cualquier lado te van a insultar todos.
Trabajo formativo
En algunos países de Centroamérica hay que desarrollar más el trabajo en inferiores, tanto a nivel futbolístico como mental. En Argentina desde los 5 años nos generan que la competencia es todo, eso te genera fortaleza mental porque te preparas desde muy chico para competir. Además, la competencia tanto grupal como individual, y tu deseo de llegar a primera te lleva tanto tiempo, tanta lucha y perseverancia que una vez que el jugador llega a primera no quiere soltar más ese lugar, y se vuelve más competidor que antes. Acá las inferiores arrancan mucho más tarde, a los 14/15 años aproximadamente los jugadores se empiezan a entrenar de manera más profesional, y el chico en 2 o 3 años si se destaca tiene la posibilidad de jugar en primera división. Ahí es cuando las cosas se complican, el factor mental y la preparación previa influye bastante.
Trabajando en las inferiores se van a potenciar tanto los jugadores del país, como los clubes y la liga, la inversión es grande pero los beneficios también son grandes. Vas a tener una liga más competitiva, vas a potenciar una Selección Sub 17, que va a potenciar a una Sub 20, tener aspiraciones de ir a un juego Olímpico y vas a aumentar tus posibilidades de una participación en un mundial, como paso en Costa Rica. Un claro ejemplo es Saprissa, uno de los clubes más importantes de ese país, tiene una inversión cercana al millón de dólares sólo en formación, ahí se ven los cambios y mejoras competitivas en la liga.
Sueños a futuro
En un futuro me encantaría dirigir en Argentina, no cambiaría toda mi vida para radicarme en Argentina, pero sí me gustaría tener la experiencia de dirigir en mi país.
Además, sin dudas el sueño de uno como entrenador es dirigir una Selección Nacional, llevo muchos años dirigiendo, tanto en El Salvador como en Guatemala, y siempre se sueña con poder dirigir alguna de estas selecciones. Obviamente no en el corto plazo, pero trabajo todos los días para poder conseguir el proceso que te pueda dar ese salto. En la actualidad el entrenador de la Selección de Guatemala, Amarini Villatoro, es un chico joven que consiguió el bicampeonato en Guastatoya y tuvo la posibilidad.

