No es fácil debutar a los 23 y jugar en nueve equipos


Atravesando el covid-19 en Bolivia. 

Yo creo que esta pandemia es algo que se le escapó a Dios de las manos, pero siempre digo a lo malo hay que sacarle lo bueno. Jamás pensé que a través de una computadora o celular íbamos a entrenar un plantel entero, creo que esto adelantó un poco lo que podría llegar a pasar en 30 años con la tecnología aplicada en el deporte. En lo personal estoy tratando de disfrutar de la familia, mientras preparamos los entrenamientos.

Después de tanto tiempo de aislamiento seguimos trabajando para que el jugador encuentre la motivación en el día a día, algo que se vuelve muy difícil. Por eso hacemos llamadas día por medio, las cuales son individuales y grupales, a su vez les pedimos que hagan análisis de los equipos para que estén preparados y tengan mayor conocimiento de los rivales cuando volvamos, y ellos me dan sus puntos de vista.

Cuando dirijo un equipo de fútbol trato de no imponerle nada al jugador, intento convencerlo. Desde nuestro lugar, tenemos que ser docentes con el jugador de fútbol sabiendo comunicarse y siempre cuidando las formas de tratarnos. Aprendí mucho de Roberto Perfumo, decía que el jugador de fútbol tiene que pensar en el después, y hay muchos jugadores que no piensan en un futuro.


Sus comienzos en el fútbol.

Vos sabés que lo mío es algo rarísimo, pero raro de verdad. Yo empecé en San Cristóbal (Santa Fé), y de ahí voy a Unión, juego en la primera liga donde jugaba el hermano de Nery Pumpido, pero me gustaban tanto los equipos libres que prefería jugar esos torneos.

Entonces pase a jugar en un equipo del Trébol, El Expreso, jugaba los domingos nada mas, me terminaron comprando el pase y me quisieron llevar a vivir ahí, cuando llegué tenía solamente una piecita, una mesa para poner la ropa y nada más, agarre mis cosas y volví a mi casa automáticamente. En esa época ya tenía a mi hijo de 8 meses, un día me viene a buscar un amigo y me dice “Vamos a jugar a San Cristóbal un partido que nos falta uno”, cuando voy estaba Leopoldo Jacinto Luque que recién venía del mundial 82. Ganamos 4 a 3 y ese día me salieron todas, yo tenía 23 años, terminó el partido me llama Luque y me dice “flaco vení, ¿cómo es tu pase?”. Al día siguiente vino a buscarme a mi casa y me llevó a Colón de Santa Fé, donde de 42 partidos en esa temporada jugué 41.

Después de eso llegué a Gimnasia, ascendimos, tuve un buen año excepcional, y me querían de Boca y San Lorenzo, ya tenía todo cerrado para firmar en San Lorenzo pero en Gimnasia no me quisieron vender y me mandaron a préstamo 6 meses al Blooming de Bolivia, club que luego me terminó comprando el pase.

Posteriormente estuve un año en Unión Española de Chile, volví a Argentina porque estaba sin club, lo llamé a Nito Veiga para contarle mi situación y me dijo “mañana sábado te espero en el comedor de Racing”. Fui al día siguiente y me expreso: “acá vas a jugar”, yo no lo podía creer tenía 32 años y el lunes estaba en la sede firmando contrato y entrenando. Fue una etapa muy linda de mi vida, Perfumo en una nota hablando individualmente de cada jugador dice “Andrada es el que le da el ritmo al equipo, se para Andrada y se para Racing”.

 Decirle que no al Blooming.

Uno tiene que saber medirse, donde estoy parado y a donde quiero llegar. Yo en el 2008 tengo la suerte de subir a primera división con Nacional Potosí (Bolivia), un equipo con cancha propia, sede propia, pero nunca había estado en primera división. Yo tengo la suerte de ascender y luego de eso me llama un dirigente de Blooming para que vaya a dirigir, a lo que le conteste “no, no estoy preparado todavía para ir a dirigir Blooming”.

Hay muchos ex jugadores que han querido comer el postre antes de la comida, yo dije que no a Blooming porque sentí que no estaba preparado, me retiré a los 42 años, puse una escuela de fútbol, empecé el curso de técnico, dirigí la liga local, después el Nacional B, quemé todas las etapas antes de llegar a primera división, por eso decidí quedarme en Nacional Potosí para seguir probándome si estaba o no estaba capacitado, armamos el equipo y terminamos peleando el campeonato con Bolívar. Después de eso Blooming se quedó sin entrenador y me volvieron a llamar, en ese momento después de otro campeonato en Nacional Potosí me sentía preparado y acepté ese nuevo desafío. Gracias a Dios llegamos y pudimos salir campeones en el 2009, consiguiendo el último campeonato del club.

Mantenerse en actividad durante tantos años.

Yo me levanto todos los días y ¿qué más le puedo pedir a Dios? Debuté en el año ‘83 en primera división, y desde esa fecha hasta la actualidad solamente deje de trabajar 8 meses, por eso tengo que agradecerle todos los días. Tengo dos ascensos en el fútbol boliviano, uno con Nacional, otro con Ciclón, salí campeón con Blooming, clasificamos a la primera libertadores con Real Potosí. No sé si es el éxito, pero trato de ser profesional y siempre irme bien de los lugares que me dan la posibilidad de trabajar. Después al jugador de fútbol nunca le mentí, siempre me manejo de frente y cuando me paro frente a un plantel en el cual veo que mi mensaje ya no les llega, agarro mis cosas y me voy a mi casa.

Su rol social en el fútbol.

Hoy en día hay muy pocos formadores, hay más captadores que formadores. Nosotros somos la tercera mano que agarramos en la formación, la primera viene en la casa, después en el colegio y los terceros somos nosotros en el fútbol. Yo arranqué una escuelita de fútbol en la que teníamos 120 chicos, todo gratuito, nuestra intención no era lucrar con los chicos, buscábamos sacar chicos de la calle para insertarlos en la sociedad. Actualmente tengo alumnos que han pasado por la escuelita y gracias a Dios son arquitectos, abogados, médicos, es impresionante. Teníamos 2 horas de entrenamiento de fútbol y después les pedíamos a los chicos el boletín, los que estaban mal igualmente venían, no los castigabamos, sino que le poníamos una maestra de la materia en la que estaban mal en el colegio, íbamos a visitarlos a las casas, en esta profesión hay que ser docente y ayudar a los chicos para que lleguen formados como personas en la vida.

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