El camino hacia la Selección de Panamá
Gustavo Raggio, ex ayudante de campo del Tolo Gallego en la Selección de Panamá, nos cuenta como fueron sus inicios en el fútbol, las diferencias entre el Ascenso y la Primera División y sus experiencias tanto con Marcelo Bielsa como con Diego Armando Maradona.
Sus comienzos en el fútbol
-Nací en Rueda y viví ahí hasta los 10 años, es un pueblito que no llega a los mil habitantes, donde empecé a jugar al fútbol. Después me mudé a Villa Constitución y empecé a jugar en Atlético Empalme, donde conocí a alguien que marcó un antes y un después en el fútbol, se llama Néstor “Pucho” Acosta, un maestro técnico.
De Atlético Empalme salieron un montón de jugadores, Alfredo Berti, Ariel Graziani, Sergio Berti, Abel Balbo, Alejandro Garatte, Leonardo Fernandez, entre otros. Un día jugamos un partido contra una 4ta división famosa de Newell’s dirigida por Marcelo Bielsa, después de ese partido nos ficharon a mi, a Berti y a Graciani. Con el paso del tiempo, nos enteramos de que nos venían siguiendo hace meses.
Pasamos de un modelo de club de Liga, a un modelo de club en primera división. En esa época era un fútbol completamente distinto al de ahora, íbamos a jugar a la pelota, pero el sistema de entrenamiento no difería mucho al que teníamos en Empalme, por la dureza, la disciplina y la exigencia.
Entré en el ‘87 en Newell’s y empecé a escalar. Jugaba con la categoría ‘71 en AFA, y rompimos las estadísticas, alrededor de doce jugadores de esa categoría jugábamos en primera división y en ese momento el promedio era que seis o siete por categoría jugarán en primera.
En el ‘92 tuvimos la oportunidad de salir campeones y llegar a la final de Copa Libertadores, se armó un equipo increíble con todos jugadores del club, sacamos el 86% de los puntos del torneo, fue una locura.
Experiencia Loco Bielsa
A Bielsa lo tuve 10 partidos en 4ta de AFA, cuando vino de hacer un viaje en un Fiat 147 blanco que le había dado Newell’s, y trajo todos jugadores de una recorrida de scouting, algo que antes no lo hacía nadie. Viví toda esa época con el Pichi Escudero, Bruno Marioni, Miguel D’Agostino y Gustavo Villagra, en la pensión que fue armada por el club luego del proceso de Scouting encabezado por Bielsa.
Nosotros antes de tenerlo, tuvimos a Griffa, que con un grito o con una charla nos acomodaba. Después “El loco” cambió en Newell’s una manera de entrenar, que es difícil de explicar, pero es la que se muestra en la cancha con los equipos de él.
Bielsa y su cuerpo técnico nos fueron domando desde la dureza del entrenamiento, la dureza del mensaje, y su forma de entrenar siempre con la presencia de un preparador físico top. Nos metieron adentro de un modelo de club que Newell’s lo volvió a repetir con Martino. Nosotros jugábamos dentro de una estructura distinta, y todo el plantel era guiado por cuatro tipos grandes, que cada uno tenía su forma diferente de liderar, pero todos del Club.
Bielsa no esta loco como dicen, es extremadamente inteligente. Vive el fútbol de una manera completamente distinta a lo que había, empezó todos los juegos uno contra uno, antes se entrenaba todo global. Tengo recuerdos que en los entrenamientos de pelota parada era normal que un jugador termine con la ceja rota, pateabamos entre 70 y 100 pelotas el día antes del partido. Sus sistemas de entrenamientos a jugadores regulares nos hicieron mejores jugadores 6 a 8, ese es el gran secreto del entrenador. Todos los que tuvimos a Bielsa nos hizo picar el bicho de ser entrenador, él nos decía que, si un entrenamiento nos quedaba grabado nos había servido.
El fenómeno Maradona
Nunca creímos que Maradona podría llegar a jugar en Newell’s, un lunes lo vimos a las dos de la tarde en lo de Susana Giménez y a las cinco de la tarde estaba en el Parque Independencia con la cancha repleta, nos dimos cuenta lo que es ser Maradona, no podes caminar 20 mts que tenes cien mil tipos alrededor. En el día a día, Maradona, el mejor de todos, no podíamos creer que alguien tan grande sea tan simple, y ahí está la verdadera grandeza de los tipos grandes, su simpleza.
Lo disfruté muchísimo, desde verlo patear 50 pelotas seguidas al travesaño, a una charla que te daba en la mitad de la cancha contándote anécdotas de la vida. Después llegaba al vestuario con bolsones de ropa que le daba Puma, y nos vestía a todos los juveniles, nos tirábamos de cabeza. Además, era un jugador que siempre pensaba en el grupo, si él cobraba premios, todos cobrábamos premios, no los dieciséis titulares/suplentes, los veinticinco del plantel.
Diferencias entre el ascenso y la Primera División.
Siempre como jugador y como entrenador, intenté estar en lugares donde la pasara bien, valoro mucho la conformación de los grupos humanos, los objetivos, por ejemplo, cuando era jugador me interesaba la idea de tener feeling con el entrenador.
En el 2002, Griguol me llevó a jugar a Unión en primera división y un día me llamó por teléfono Lechuga Alfaro para irme a Quilmes en busca del ascenso, era todo un desafío, me había costado seis años volver a primera, pero tomé la decisión de ir por ese objetivo. Llegué a Quilmes y ahí me di cuenta lo que era la presión de un equipo, tenía que jugar bien hasta en la práctica, la exigencia para conseguir el ascenso era enorme.
Previo a esto, tuve problemas en las rodillas y ahí fue donde arranqué el camino del ascenso, pero siempre disfruté mucho estar en cada lugar, sin pasarla mal. Si un club me ofreció mil mangos más prefería quedarme donde estaba pasándola bien, por eso jugué casi 4 años en San Martín de Mendoza, priorizando eso.
Como entrenador, tuve la suerte de hacer toda la carrera como a mí me gustaba, empecé con la octava de Newell’s en el 2009, después octava y novena, y en el 2014 el proyecto del club no coincidía con el mío, yo quería llegar a reserva con Bruno Nasta, Ezequiel Unsain, Eugenio Isnaldo, Mauri Teve, Franco Escobar, etc. Nos conocíamos mutuamente y la idea era hacer un año competitivo en Reserva y con ellos llegar a primera división, pero las urgencias del club eran otras. Me tocó el salto a primera y no lo disfrute de la manera que lo tendría que haber disfrutado, nunca pude imponer mi manera de entrenar.
Y cuando me fui de Newell’s me quise reinventar como entrenador, ya que en la máxima escena, no pude ser yo. Ahí apareció el proyecto San Jorge, me reinventé ahí, pero cuando dirigís en alta escena te cuesta volver a la normalidad, fue cuando comencé a priorizar lugares donde me gustaba trabajar. Para mi dirigir la Liga San Martín era como dirigir en la cancha de River, a todos los tome por igual. Eso me llevó a Sportivo, y todo eso me llevó a la selección de Panamá con “el Tolo”.
Selección de Panamá
La idea de la dirigencia era fortalecer la Liga local y hacer un cambio generacional en el plantel, nosotros hacíamos micro-ciclos de entrenamientos con jugadores locales los Lunes, Martes y Miércoles. A mí, me tocó agarrar la conducción de esta tarea con Rubén Olivera, éramos el nexo entre los entrenadores y la Selección. Empezamos a ir a los entrenamientos de los equipos, nos interiorizamos en la personalidad de los jugadores, hicimos arreglos con los equipos en donde nunca íbamos a convocar más de cuatro jugadores, lo primordial era el diálogo y el feedback hasta el día de hoy es excelente. La Federación tiene un proyecto armado muy interesante, nosotros teníamos 11 jugadores del medio local y 11 jugadores del extranjero, hoy en día Panamá tiene jugadores en el extranjero en un nivel superlativo.
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